domingo, 26 de marzo de 2017

Paul Klee: Fragmentos...


“Somos artistas, prácticos activos, por lo que aquí nos movemos por naturaleza en un ámbito preferentemente formal. Sin olvidar que antes del comienzo formal o, dicho de un modo más simple, antes de la primera línea, existe toda una pre-historia, no sólo el anhelo, el deseo del hombre de expresarse, no sólo la necesidad exterior de ello, sino también un estadio general de la humanidad, cuya orientación se denomina ideología, que aparece aquí y allá con la necesidad interna de manifestarse. Subrayo esto para que no se produzca el malentendido de que una obra se compone sólo de forma.”

-"El factor tiempo interviene no bien un punto entra en movimiento y se convierte en línea. Lo mismo cuando una línea engendra, al desplazarse, una superficie. Y lo mismo, también, respecto del movimiento que lleva de las superficies a los espacios. ¿Acaso alguna vez nace un cuadro de modo súbito? ¡Nunca! Va montándose pieza por pieza, de no distinta manera, por cierto, que una casa. ¿Y el espectador recorre de una sola mirada toda la obra? (A menudo sí, ¡ay!)."


Obra de Paul Klee

-"La fuerza creadora escapa a toda denominación, en último análisis permanece como un misterio indecible. Pero no un misterio inaccesible incapaz de conmovernos hasta lo más hondo. Nosotros mismos estamos cargados de esta fuerza hasta el último átomo de molécula. No podemos decir lo que es, pero podemos aproximarnos a su fuente en una medida variable.
De todas maneras nos hace falta revelar esta fuerza, manifestarla en sus funciones tal como ella se manifiesta en nosotros.
Probablemente ella misma es materia, una forma de materia que no es perceptible con los mismos sentidos que los otros tipos conocidos de materia. Pero es preciso que se deje reconocer en la materia conocida. Incorporarla a ella debe funcionar. Unida a la materia, debe tomar cuerpo, devenir forma, realidad."

-"Soy incomprensible del lado de acá. Vivo igual de bien entre los muertos que entre los no-nacidos. Algo más cerca del corazón de la creación que lo ordinario. Pero no todavía lo suficientemente cerca. ¿Comunico calor? ¿Frialdad? Más allá de todo ardor no puede discutirse eso. Cuanto más me distancio, más piadoso soy. Del lado de acá a veces me regocijo un poco del mal ajeno. Son matices de la misma cosa. Los curas no son lo suficientemente piadosos como para verlo. Y se escandalizan un poco, los doctores de la escritura."




Paul Klee: Fragmentos del libro: Teoría del arte moderno. Cactus, 2008:

sábado, 24 de enero de 2015

Paul Klee: La flecha


Padre de la flecha es el pensamiento: ¿cómo extender mi extensión hacia allá abajo, del otro lado de ese río, de ese lago, de esa montaña?
La contradicción entre nuestra impotencia física y nuestra facultad de abrazar a voluntad, a través del pensamiento, los dominios terrestre y supra-terrestre es el origen mismo de lo trágico humano. Esta antinomia de potencia e impotencia es el desgarro de la condición humana. Ni alado ni cautivo, ese es el hombre.

La idea como mediación entre la tierra y el universo. Cuanto más grande el viaje, más intenso lo trágico. ¡Tener que devenir movimiento y no serlo ya! Lo trágico está presente, pues, de entrada. La consecuencia: ¿cómo va a venecer la flecha resistencias y fricciones? ¡No alcanzar jamás el reino del movimiento perpetuo! Conciencia de que allí donde hay un comienzo jamás se halla lo infinito.
Consuelo: ¡un poco más lejos que lo habitual!, ¿es posible?
Dénse alas, o flechas, a fin de ganar el gran mar, aun si pierden el aliento sin poder ganarlo.


Paul Klee: Teoría del arte moderno. Cactus, serie perenne, 2008.

sábado, 3 de enero de 2015

Escribe Paul Klee en sus Diarios:



"Mi ardor pertenece más al orden de los muertos y al de los seres no nacidos. Mi arte carece sin duda del estilo apasionado de lo humano. No amo con un corazón terrestre a los animales y al conjunto de los seres. No me inclino, en absoluto, hacia ellos; ni los elevo a mi altura. Más bien me fundo, primero, en la totalidad; y me encuentro luego a un nivel fraternal respecto al prójimo, respecto a toda vecindad terrestre. Lo terrestre cede en íi al pensamiento cósmico. Mi amor es lejano y religioso.
Toda tendencia faustiana me es ajena. Ocupo un punto apartado y original de la creación, a partir del cual presupongo fórmulas inherentes al hombre, al animal, al vegetal, al mineral y a los elementos, al conjunto de las fuerzas cíclicas. Millares de cuestiones cesan, como si estuvieran resueltas. Aquí, ni doctrina ni herejía. Las posibilidades son infinitas; y la fe en ellas vive, en mí, creadora.
¿Emana calor de mí? ¿Frío? No se trata de eso allí, más allá de la incandescencia. Y como la mayoría no podría llegar a ello, son raros los que pueden ser conmovidos. Ninguna sensualidad, por noble que sea, me permite establecer un contacto con una gran mayoría. El hombre, en mi obra, no representa a la especie, sino un punto cósmico. Mi mirada lleva demasiado lejos y casi siempre a través de las cosas más bellas. “No es capaz de ver ni siquiera las cosas más bellas”, se dice a menudo de mí.

El arte es un símbolo de la creación. Dios no se preocupó de las fases fortuitamente actuales."